Una charla sobre los distintos aspectos relacionados con la fisioterapia en enfermos de ELA.
Contamos con los siguientes ponentes especializados:
Doña Aranza Villa Villar. Autora de Grado en Revisión Sistemática de Fisioterapia en ELA y Máster en Neurociencia sobre Estimulación de Campos Magnéticos Transcraneales.
Don Armando Rodríguez. En nombre de la Asociación Española de Fisioterapia y Director de Emérita Neuro.
Don Raúl Escudero. Secretario del Comité Ejecutivo de Fisioterapia Respiratoria de la SEPAR, profesor de la Universidad CEU San Pablo y especialista en ELA.
Los temas que se tratan son: Fisioterapia, acreditación, servicio domicilio, formación paciente y cuidador, Ejercicio físico activo y pasivo, Movilización, Intensidad, Programa de entrenamiento, Activación muscular, ventilador, respirador, tosedor, configuración, bloqueo, Emergencia, crisis respiratoria, extracción flemas, Tens, Neuromodulación.
La movilidad de piernas y brazos, puede seguir ejerciéndose, como ejercicio pasivo, incluso cuando los músculos no responden a las órdenes cerebrales. Este movimiento del organismo, favorece la motilidad intestinal, la circulación sanguínea y evita el anquilosamiento muscular.
El procedimiento requiere una dedicación del Cuidador, preparando al paciente, mediante los dispositivos de movilidad con motor, que eviten cualquier daño en los órganos, y se detengan tan pronto perciban que se activa el sensor de retención en contra del movimiento. En el ejercicio pasivo, no se deben utilizar los pedalier económicos que carecen de sensor.
Tanto los pies, como las manos, deben contar con mecanismos de anclaje y sujeción que evitan luxación (de los tobillos en las piernas, y de las muñecas en los brazos), de manera que cada miembro realice un movimiento idéntico a la postura que mantendría sano.
Preguntas realizadas en el taller «Cuidados para casa en ELA avanzada», organizado por ELA Andalucía y respondidas por la neumóloga Emilia Barrot.
Cuando se percibe el inicio de dificultad respiratoria, es conveniente iniciar la práctica de ejercicios respiratorios (con respiración, medidor de flujo, ambú, etc), que facilitan la expansión pulmonar que no alcanzan a realizar los músculos intercostales y el diafragma, como paso previo a la utilización de Respirador y Tosedor.